Ópalo de Palas
Plinio el Viejo (23 d.C.), historiador romano y autor de la primera enciclopedia del mundo, quedó impresionado al observar un ópalo: “el fuego del carbúnculo, el brillo púrpura de la amatista y el color verde marino de la esmeralda, brillando juntos en una increíble unión”
Los romanos habían llevado ópalos durante siglos y lo consideraban como un símbolo de esperanza y pureza, mientras que para los primeros griegos encarnaba los poderes de predicción y profecía. Los árabes, mucho más imaginativos, pensaban que los ópalos habían caído del cielo en forma de destellos de relámpago, adquiriendo así su juego de colores único u “opalescencia”.
En general cuando oímos "ópalo" lo relacionamos con Australia, pero hay algunas áreas en México que producen algunos de los mejores ópalos del planeta.
La excepcional composición de los colores que parecen danzar en el corazón de la gema hace ver a esta excepcional piedra en tres dimensiones. Los mineros mexicanos denominan a esta característica “lluvisnando” ("flotante light").

Ópalo de 22,47 quilates, 18,97 x 18,3 x
Otro de 31,66 quilates, 35 x 30 x
(Foto: Wimon Manorotkul)
Estos ejemplares pertenecen al distrito minero de Magdalena en Jalisco, México.

Una vista cercana de la fuente de color
(Foto: Jason Stephenson)
Palas International
EMA dijo
HOLA YO TENGO UN OPALO
15 Septiembre 2009 | 11:29 PM