Formación de los Andes
Hay que distinguir entre plegamientos y levantamientos de la cordillera de los Andes. Todo el plegamiento andino se hizo durante el cretáceo medio, pero sólo parte de su levantamiento siguió durante el tercio con la formación de una penillanura, que posteriormente fue levantada a
En realidad, tanto el levantamiento de los Andes como el hundimiento del Valle Central se han hecho lentamente (incluso a escala geológica) y posiblemente en numerosas fases. Como la mayor parte de los Andes Centrales, este nudo está constituido por lavas ácidas: porfiritas de granos visibles, pero sin fenocristales. Se las atribuye al cretáceo, pues más al este (en el Polleras y el Alto Yeso) están entreveradas las capas calizas muy ricas en fósiles del cretáceo inferior. La potencia de estas capas de porfirita es de más de
Durante el jurásico, aparecieron capas de lavas volcánicas muy espesas: Porfiritas en los Andes Centrales, pórfidos, cuarcíferos en
En los Andes Centrales, siguen durante el cretáceo inferior las efusiones de porfirita con algunos depósitos de caliza fosilífera (a veces transformada posteriormente en yeso) y areniscas. Durante el cretáceo medio (senonense) se depositan los conglomerados marinos de Quiriquina en algunos puntos de la costa.
El tercio inferior (eoceno) es continental, pero en el tercio medio (oligoceno) hubo una gran invasión marina. Durante el final del mioceno y el plioceno inferior suceden las grandes efusiones, de andesitas, traquitas y basaltos, tanto en el cordón fronterizo central como en todas las mesetas patagónicas al este de
Clima
El clima de los Andes, en general, está determinado por varios factores; las corrientes marinas de Humboldt y Patagónica, los vientos y la orografía. Las corrientes de Humboldt (fría) y Patagónica (templada) bañan las costas norte y sur de Chile respectivamente. Resulta así que el clima de los Andes Centrales lo determinan los vientos y su orografía, y dado que el viento predominante es el suroeste seco, durante el verano no hay precipitaciones y ni siquiera nubes. Las precipitaciones son siempre en forma de nieve en las grandes alturas y la lluvia es casi desconocida. Los días de sol, entre las 10 y las 14 horas, la temperatura del aire, en la proximidad del suelo, sube fuertemente. Encima de una llanura, se producirían celdas de convección verticales. En la cordillera, la ascensión del aire se hace a lo largo de los valles y de las faldas de los cerros, que actúan como verdaderas chimeneas. La presión en las cumbres baja considerablemente. Esta brisa (del valle) provoca, por la tarde, la formación de cúmulos. De enero a abril el aire es tan seco en los Andes que, a pesar de existir la brisa del valle, los cúmulos no llegan a producirse. De noche ocurre lo contrario y una brisa fría sopla desde
1.Le omnipresencia de campos de penitentes por encima de los 4.000 o
2.El poco desarrollo de los neveros. Los glaciares se alimentan exclusivamente por recongelación y no por compresión de la nieve.
3.La abundancia de glaciares subterráneos cubiertos por material de acarreos.